sábado, 5 de septiembre de 2009

SE NOS MUERE LO PERFECTO

Me dejaste hasta al final de tu gloria.
Ya no sabemos dónde quedó nuestro alivio.
Mientras muero en la locura se nos muere lo perfecto.
Siempre en la embajada de mi mente se te olvidan mis manos.
Aún con mi insaciable dolor, te pertenezco; con el coraje de mi vientre.
En los instantes llenos de penumbras mis neuronas se disputan por tu ser.
Cuando tu palabra es lejana y agoniza en reproches, hace derramar la sangre del corazón.
Y no encuentro en qué momento dejé de ser yo…
Porque para mi soledad no existen testigos; para mi insomnio sólo hace falta la explosión del pensamiento. Sólo basta mi ofuscación para condensar los fantasmas condescendientes.
Es de tus ausencias la histeria pura que desciende hasta romperme la espina dorsal.
Estas sospechas enfermas me conquistan porque nunca adivino de qué se alimenta tu ego. Todos tus deseos orbitan en una interrogante: ¿por qué habría yo de combatir las secuelas de lo intangible? Cómo afirmaré que esta maldición compite con el infierno…
Tu pasado decadente no lo entiende mi razón. Esperar un nuevo sol es comprender que mi culpa se revela en tus errores y me estrangula la compasión de respirar aquel nombre irreversible; ese nombre que carcome mi lengua y desenfrena mis oídos.
Es cierto que tu paciencia se desvanece ante mi obstinación, porque mientras muero en la locura, se nos muere lo perfecto…

21/mayo/2007

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