El humo que rodea a mil infinitos que enloquecen en el borde de lo caótico nubla mi aura con una irrefutable incoherencia de existir pobres y ricos.
Es una esfera partida a la mitad entre buenos y malos. Esta dualidad que persigue a la eternidad siempre termina sucumbiendo al más dichoso.
Aquellos respiros se quedan sin aliento porque el ¡mundo esta sordo!
Para nuestros rezos no hay lugar; se traiciona a nuestra humildad y nos abraza este poder aniquilante.
Ganas de asesinar a la injusticia, atrapados en un destino decadente; forjando a la voluntad que nunca es suficiente.
Ya no hay lunas que esperar, se han ido con el exterminio de ilusiones que gobierna a estos mil infinitos.
Cada sentido se vuelve polvo, cada voz se vuelve eco y queda olvidada mientras la esclavitud aún nos insulta.
¿Alguna vez existió la humanidad?, no queda más que el suicidio de mis sueños.
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