Una victoria hecha pedazos de opresión que evoca a ese llanto rutinario;
antes un respiro exiliado en lo más recóndito de mi cuerpo.
Un estúpido susurro de conveniencia
Que cada noche arrullaba anhelar lo perdido.
Ahora vuelve a mí un sol indomable que
protagoniza este dulce final.
Gracias a ti, esperanza, me salvaste de mis huesos
Y se ha ido el más valiente de los verdugos.
¿ cómo explicar esta sanación?, ayer fue horizonte
desganado; hoy un cementerio de infiernos casi invencibles,
ya que el trago amargo que resucita en mi cabeza no es mas
que un recuerdo que me condena a la herida; algo imposible
de olvidar.
Un pedazo de historia que me supera y me hace despertar.
Mañana es y será un desierto de traiciones.
Y me ha faltado corazón que pueda alcanzar para toda esta suerte.
Se fue el destino inconcebible.
Queda impregnado un impacto en mi conciencia;
se suspenden los errores.
Muere en mi la pena poco agotable, ya que
ahora vuelve a mí un sol indomable
que protagoniza este dulce final…
DIANA RODRIGUEZ
22/DICIEMBRE/2006
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